A esa mujer que no sabe que su vida no ha terminado
Te veo y me digo que eres una mujer que a sus cincuenta y pocos luce atractiva. Mantienes una figura envidiable y te arreglas con esmero y exquisito gusto. Trabajadora incansable, madre infatigable, mujer guerrera.
Veo la sombra en tus ojos de una mujer que no es feliz, que se suma a la de tantas otras que decidieron que su vida romántica había terminado. Que se resignaron ante ese “padre de sus hijos” que más que un compañero es una retranca a la que se le han aguantado cuernos, desaires, desatención.
“Somos como dos hermanos”, has dicho y la expresión me llena de tristeza. Me gustaría tener una barita mágica para abrir tus ojos y convencerte de que tu oportunidad de encontrar a alguien que sepa valorar en justa medida toda la vida que te queda, no ha caducado.
Hay muchas formas de reinventarse, ¿sabes? Aunque muchas sociedades condenen a la mujer cuando pasa de los 40. A tu alrededor todo indica que tienes que resignarte a salir de circulación, pero la decisión es enteramente tuya.
Y te pregunto: ¿Por qué los hombres no dan por terminada su oportunidad romántica? ¿Por qué a los 50, a los 60, siguen dispuestos a enamorarse y a reemprender una historia de pareja?
Es cierto que la misma sociedad que te descarta es la que sigue viendo con buenos ojos que ellos rehagan sus vidas, así sea con una mujer 20 o 30 años menor. Pero también es cierto que si nos resignamos a que nada cambie, efectivamente seguiremos siendo las condenadas por los siglos de los siglos.
Más allá del “qué dirán”, existe la contundente verdad de que esta vida es solo una y de que nadie a tu alrededor, ni siquiera tus propios hijos, podrá llenarte el alma cuando en las vísperas de la muerte te des cuenta de que la mayor parte de tu vida no fuiste una mujer feliz.
Creo que no es un tema de valor, porque has demostrado tenerlo siempre. Es quizá enfocarlo a tu favor y saber que no necesitas de una sombra que te recuerde la amargura de la vida compartida, la resequedad de la vida en pareja. Que te ayude a percibir que tu corazón late, que la sangre te corre por las venas, que te queda deseo en el cuerpo y que la ilusión podría regalarte otra oportunidad de luz que ilumine tu última juventud.
Comentarios
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A.M
Tengo el vertigo de tus palabras...desconcertada... como el miedo a enfrentarnos a una perdida o una derrota, nos lleva a dejar de emprender caminos, a marcharnos antes de tiempo para no ver la posible ida de la otra persona... Hablas de mi pasado, de alguna forma de mi presente y de mi probable futuro ... no me parece ser un tema de edad pero de como se viven las cosas interiormente...