Desnuda frente al espejo

Son de esos días en los que una se desnuda con naturalidad ante el espejo mientras se quita la ropa, al llegar a casa, y una pequeña sombra se le posa en las pupilas.

Nada grave. Pero vemos ese cuerpo rebosante de amor, de sexo, de ternura que va a meterse en un pijama sin ser tocado, rozado siquiera, por unas manos anhelantes, que le guste tocar ese cuerpo que teme ir perdiendo lozanía y transformarse en algo que le asusta imaginar.

Una reacción que se asume con dignidad, sin dramatismo. Es como si olvidáramos lo mucho ha sabido vibrar ese cuerpo que ahora miramos con cierta pena. Es como si pareciera que no volverá a vibrar nunca más.

Sabemos que no es así, que el amor siempre anda rondando nuestras esquinas, y que la vida sigue brotando a su modo, porque nada podemos hacer sobre el correr del tiempo, el ritmo de las cosas.

Pero esa terca sensación de desperdicio de vida y juventud, la que queda. Con lo fácil que debería ser vivir eternamente enamorado. Un amor tras otro, con intensidad, con pasión, con dolor. Y vuelta a empezar.

Pero no, no es así la vida real.


Comentarios

Simplemente "sin palabras".....
Sent on 12/06/2012

es doloroso el correr del tiempo en soledad absoluta
Sent on 28/08/2012


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