Al destructor de sueños

Hoy estuve viendo aquel video en el que bailaba y cantaba para ti aquella canción. Me vi tan vital, tan chispeante y me di cuenta que me habías arrebatado un trozo grande de luz y de vida.

Raudo y veloz como quien no quiere perder minuto, rascaste algo en mi alegría, en mi inocencia, en mi capacidad de dar, de creer.

Sé que hay una parte de mí que debería agradecerlo, porque crecer y entender que existe la maldad humana, es necesario para poder pasar por este mundo habiendo entendido algo, aunque no esté de acuerdo.

Pero hay otra, que lamenta mucho haberte entregado tantos tesoros, un caudal de magia y de espontaneidad que desde luego no merecías.

Y vuelvo a confirmar que tengo que tenerte lejos. Que tienes una llave muy poderosa y si me descuido, aunque te cueste, podrías terminar abriendo alguna puerta de dolor, de angustia. De todo eso que  despertó tu presencia intempestiva en mi pobre vida.

Entraste a comer y a beber todo, porque para ti todo nunca es ni será suficiente.

Lo que pasa es que la memoria cuando quiere solo recuerda lo bueno. Las millones de risas, las locuras. Todo ese universo que era tu casa. Hecha para encerrar los corazones de las mujeres, porque su cuerpo solo no te bastaba.

Tú, el merecedor insaciable, tenías que garantizar que robabas el pensamiento de cada una de las mujeres que osaban caer en tu trampa.

“Yo no soy uno más”, decías y tus palabras se clavaban en los pensamientos de las tantas como yo, que creyeron que eran esa mujer especial que podría salvarte.

Casi me cuesta la vida entender el juego. Era difícil quitar una máscara que ya se ha instalado en tu cara de forma perpetua.

El drama de ese, tu “dolor original”, que ni siquiera llegas a sentir. En el fondo no sientes nada. El vacío te consume y en él retumban huecas tus palabras.

Se queda todo lo que supuestamente sientes en una superficie que emite vibraciones intensas que a nosotras nos llegan al alma. Y las sentimos como si fueran ciertas, y necesitamos calmarlas. Como madres que buscan que ese niño calle. Que no soportan sus gritos en medio de la noche.

Por eso lo escribo. Porque es justo y necesario que cuando asome cualquier recuerdo grato, repita de nuevo la pesadilla que dejaste en lugar de aquel sueño.


Comentarios

Excelente articulo... Como siempre!
Sent on 18/06/2012

Excelente post...
Sent on 18/06/2012

BAR-BA-RA! Me pasó lo mismo una vez, con la diferencia de que no tengo que recordarmelo para no caer. Ni loca volveria siquiera a pensarlo... En lo que si tienes toda la razón es en eso de que "Lo que pasa es que la memoria cuando quiere solo recuerda lo bueno". Felicidades, escribes MOR-TAL!
Sent on 18/06/2012

Felicidades Laura! eres una poeta moderna! tu forma de ver la vida y plasmarla es unica! exitos...este articulo transmite tanta incertidumbre, desamparo...eso lo experimente tambien...con hombres asi, pero ahora miremos la monenda del otro lado: y escribe algo de como la mujer puede valorarse mas y confiar en ella misma, sin pensar que la felicidad esta en un hombre!
Sent on 19/06/2012

Excelente! Sin desperdicios como de costumbre.
Sent on 15/07/2012

Excelente, No me imagino sin leer tus artìculos,cuan identificada me he sentido. Tienes el Don de expresarte mediante letras que conviertes en piezas de una belleza incomparable y llenas de emotividad que nos transmites. Dios te bendiga y te de Salud, Amor y Paz.
Sent on 07/08/2012

No puedo dejar de leer esta carta una y otra y otra y otra y otra vez, sin dejar de pensar como TODO parece haber salido de mis pensamientos, siento como si hubiera escrito cada una de las palabras, cada linea, cada parrafo!!! eres simplemente INCREIBLE! como logras esto?? Siempre tienes algo que toca a cada quien, pero esto? ya esto es conocer mas alla de los pensamientos de alguien! Felicidades Laura, admiro grandemente tu don de escribir.
Sent on 31/10/2012


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