Al Amor de mi Vida: La víspera

Estamos a unas horas largas de volver a vernos, pero horas al fin y al cabo. La sorpresa de cómo mi último email logró caer en tierra fértil y devolverte cercano, dispuesto a conectar de nuevo me produjo un vibrante desconcierto que me tiene el alma emocionada, llena de preguntas, de idas al pasado, a los detalles…

Y la vuelta a analizar la pertinencia de romper viejos pactos de paz… Y el deseo irrefrenable de poder destapar todos estos sentimientos contradictorios, y dejar espacio a tus preguntas, entender tu versión de los hechos, sacar la mía… Admitir que no ha valido de nada todo lo que he hecho para suplantarte en mi corazón. Que sigo reconociendo tu elección como la mejor para ti. Que a ver, si cuánto tiempo me ha tomado a mí ser la mujer que ahora se asoma a mí… recién… luego de tanta búsqueda, de tanta angustia vital, por fin se asienta. Ya no espera nada más que la justa dimensión de la vida, experimentada en cada instante. En la grandilocuencia de las pequeñas cosas.

Ahora, ya no espero a nadie que venga a salvarme. No espero a nadie y espero. Me ha costado casi 15 años entender que al fin y al cabo tenías razón cuando me decías que percibías que estaba bien así, a medias contigo a cambio de mi libertad. ¡Y cuánta razón tenías! ¡Hay qué ver, si lo hubiera sabido entonces…!

Pero bueno, creo que todo pasa como tiene que pasar y lo hermoso de todo, y así te lo quiero transmitir, y así lo quiero poner desde ya sobre la mesa, es que lo más precioso es preservar este vínculo, lo más sano posible. De la forma que más nos acomode y menos daño nos haga.

Una vez me dijiste que lo que más te gustaba de estar conmigo era conversar conmigo. Y yo te digo: ven a conversar conmigo cuando quieras. Si la condición es no traspasar las normas, no seré yo quien lo haga. Te prefiero presente, cercano, aunque inaccesible, a saberte totalmente ajeno a mi presente, a mi momento estelar en la vida, el único, este que me invita locamente a sentarme frente a ti con los ojos nuevos. Mirarte y mirarme tal y como somos ahora. Reconocer nuestra batalla, nuestro dolor, nuestros muertos de guerra.

Poder decir sin reticencia: “Mi amor… te he extrañado. Te he llorado mares todos estos años.  Sigues vivo en mí como en el primer instante en que me hechizó para siempre tu sonrisa, y decidí que serías mío. Perdóname, pero no he podido amar a nadie más”.

Aceptar lo que pasó tal cual fue y tener el valor de dejar ser lo que a partir de ahora sea. 


Comentarios

Bravo! <3
Sent on 03/12/2015

En Verdad me ha estremecido..... Ver con que valor has entendido que El Amor es Puro y No necesita Condiciones. Tantos deseos tengo de lo mismo!!!!! De sentarme frente a Ti, Y sosteniendo Tus manos contestarte; Mi Amor Tu no sabes lo que Te He Extrañado..... Esta Vez No te dejare Ir..... Muaaaaaaaa
Sent on 03/12/2015


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