#HowYouMetLauraLlo de mi seguidora Mary: Esos meses en Barcelona

"Justo comenzaba el verano del 2010 cuando me enteré que mi escritora favorita estaba pasando una temporada en Barcelona. A través de un compañero de la sección de cultura de la agencia de noticias donde trabajo, conseguí su contacto y, en un acto impropio de mi, le escribí un mail contándole lo mucho que me gustaría conocerla. Me contestó a los dos días y me dijo que sí, que tenía tiempo y que quedáramos un día de la próxima semana.
La cité a media mañana en la terraza del Condal, al principio de Rambla Catalunya, donde hacen unos bocadillos exquisitos, perfectos para un segundo desayuno. La vi llegar de lejos: pequeñita pero bien proporcionada, de piel morena, más de lo habitual pero sin llegar a ser mulata. Llevaba unas grandes gafas de sol y una camisola floreada bajo la que se asomaba la tira del bikini. Cargaba un capazo de paja y calzaba unas flip flop. Me sorprendió porque a pesar de su look playero destilaba clase y elegancia. 
Nos saludamos y me sentí cómoda a su lado desde el primer momento. Tenía mucho sentido del humor y conversar con ella era un placer. Hablamos de todo y de nada mientras ella iba bebiendo de su coca-cola light y se fumaba un cigarrillo que había liado con una curiosa máquina que le facilitaba la tarea.
Le conté que me encantaba leer las historias de su blog a través del cual había descubierto palabras dominicanas como "tíguere" y "tigueraje". Se rió y dijo que eso justamente es lo que le faltaba a los hombres catalanes. Le di toda la razón y es que esa mujer era un pozo de sabiduría.
Nos encantó descubrir que compartíamos horóscopo, una baza para que cada vez que coincidíamos en algo decir: "claro, es que somos Tauro" y, entre risas, como los toritos somos comilones por naturaleza, nos pedimos un segundo bocadillo. 
Después de dos horas que pasaron volando me dijo que se bajaba a la Barceloneta, que ella no podía vivir sin el mar y que le encantaba ese barrio marinero. Nos despedimos y después de ese desayuno vinieron comidas, lindos coritos, playas, fiestas y mucho más. Pasó lo que cada vez es más difícil a medida que te haces mayor: nos hicimos amigas. Disfruté de ella los meses que vivió en mi ciudad y desde que se fue he seguido disfrutándola en la distancia. 
Y así fue como conocí a Laura Lló".
 
Mary, Barcelona.


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