Diario de Laura

Un joven viejo

Publicado el 8 de Mayo en Diario de Laura | Sin comentarios

Todavía este domingo que ya roza el mediodía aletean los instantes. Esa evolución que en nuestra mente tiene un encuentro con alguien que logró abrir los poros de la curiosidad. Nos decimos con convicción: “me gusta”. Es como algo que se va constando cuando reparamos nueva vez en esa mirada que esconde eso, esa chispa que se mezcla con unas pupilas incomprendidas, con un dejo de tristeza.

Intentaba recordar si lo había pillado en alguna mirada reveladora, más allá de la atención educada durante la conversación. Una mujer se siente cómodamente madura cuando su interlocutor es más joven pero tiene talento para disfrutarla. Una juventud que en algún punto es vieja y que ansía la emoción intensa de la experiencia, como absorber un poco de una vida ya vivida y que ahuyenta a su insatisfacción vital.

Aprendió a ser algo pragmático y asumió que debía transigir ante el sistema. Al fin y al cabo nadie quiere verse del otro lado del bienestar. Pero él, como yo, no pertenecemos del todo. Y en ese no pertenecer es donde se desata el vértice de un encuentro.

Más de 48 horas después, flota en el aire ese conversar pausado. Reviso su figura estar, gesticular, mirar y sonreír. Su presencia que noté entre el tumulto y que luego tuve más cerca, en exclusiva, mientras aquel ambiente de retornados de regreso de su conquista al mundo me hizo sentir infinitamente joven, cómoda en mi piel renuente a renunciar a la vibrante posibilidad de continuar abriendo esa puerta.



Instantes

Publicado el 6 de Mayo en Diario de Laura | 1 Comentario

Era ese gesto que siempre ponía cuando se sentaba en el que había tomado como su asiento en aquella mesa. El fondo, era un efecto visual que ilustraba esa selva que se tejía alrededor de las largas noches de vinos y charlas.

Era una noche cualquiera. Una de viernes. Ella aparentaba calma. Pensaba, confiada que no se notaba demasiado el esmero y disfrute que había puesto arreglándose para él. Que era evidente que la ducha había sido una experiencia sensual, porque frotarse el gel y echarse agua caliente era como un preludio a sus caricias.

Disimulaba la secreta sonrisa que se le dibujó mientras se preparaba, mientras pensaba que esas ropas iban a ser tiradas al suelo.



Al final de cuentas el amor era paz

Publicado el 23 de Septiembre en Diario de Laura | 1 Comentario

Y, bastantes golpes mortales después, me di cuenta de que el amor no era aquel tormento que yo creía, sino esa plenitud que me llenaba de paz y seguridad. Llevábamos 23 días perfectos. No podía señalar una sola queja. Mis sensaciones, cuerpo, mente y alma, estaban conectados y todo fluía como algo que está escrito, como algo que te dijeron cuando te leyeron el Tarot.

Y en efecto, me lo dijeron. Aquella vidente que hace años me habló de esa persona que "me sorprendería", pero que estaba disponible y con la que era posible emprender algo duradero. De vez en cuando me acordaba y a aquellos que conocí en estes años intenté aplicarle la predicción de la bruja. Pero no, no había caso. Las cosas se caían. Aparecieron los recién divorciados con sus embrollos cerebrales, sus indecisiones y ambivalencias para las cuales no tengo edad, ni energía.



Regresé del pasado amándote

Publicado el 27 de en Diario de Laura | 2 Comentarios

Lo peor de irse al pasado... es que regresas con un montón de cartas y fotos y palabras... besos y lágrimas.. risas y ardores, orgasmos... Como de un sueño. Como de un sueño ajeno. Somos nosotros pero de algún modo ya no. Esos que sonríen abrazados, esos que tanto se amaron. Ese al que tanto amé. Su cara junto a la mía y nuestras pupilas gritando nuestro amor. Esa primera escapada fuera del país, donde fuimos totalmente libres. Yo, ondeándote como la única bandera que honraba en mi vida. Mi outfit perfecto, nuestros despertares, comidas, cenas... nuestro sexo libre y desenfrenado... 



Oh el Bolero de Ravel...le debo uno de mis mejores orgasmos...

Publicado el 8 de en Diario de Laura | 1 Comentario

Quería amarte escuchando el Bolero de Ravel. Era mi pieza favorita y tenía yo la intuición, en aquel tiempo en el que no sabía qué cosa más inventar para ti, para poblar nuestras dos horas juntos, en la clandestinidad… Ese amor que se alimentaba de llamadas eternas, en aquel tiempo beepers y desnudez.

Desnudos nos amábamos y desnudos conversábamos de nuestras cosas. Protegidos en el silencio de las paredes… Buscando nuevas locaciones, en el interior, en casa de amigos…

Así que un día escuchando a Ravel percibí un intenso erotismo en aquella pieza. La conocí en una película de la Segunda Guerra Mundial, cuyo nombre tristemente se me escapa.  Sé que Nureyev la danzó al final y su baile me hechizó. Erizó cada poro de mi piel y mi sexo humedeció… y entonces se formó en mi cabeza la idea…



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