Relaciones peligrosas

La verg√ľenza de las casadas con infieles

Publicado el 19 de Noviembre en Relaciones peligrosas | 2 Comentarios

Detrás de su gesto señorial, de sus modales naturalmente refinados, de la dignidad de su andar, de la inocencia de sus sonrisas, el rumor acallado de lo que todo el mundo sabe se aposa y provoca un lamentable sentimiento de lástima.

Su tono educado, pausado, jovial, incluso encantador a veces, parece implorar que se olviden los datos, las historias, y que ese hombre que se ve tan dispuesto y exclusivo en ese evento social, que posa con sentido de propiedad la mano en el revés del escote y exhibe con orgullo a “su mujer”,  en ese momento y con su gesto, sirva para borrar las demás imágenes, los demás nombres, los excesos.

Los caballeros, solícitos, se acogen a su código. Están presentas las esposas, las “doñas” de las casas, lo solmene, oficial y sagrado impera, y no es momento de hablar de anécdotas y hacer jugadas. Casi todos con colas para pisarles, casi todos con las mismas razones. Se entienden, se tapan. Lo hablan solo entre los hombres, a las esposas, está claro en las reglas, no se les dice nada.



Un ritual para el amor

De todas mis ideas audaces para burlarme del día de San Valentín, o para matizar su paso implacable por los corazones solitarios, la de este año me resulta extremadamente buena y eficaz.

Es inútil luchar contra el enemigo porque encima es día de semana, habrá que trabajar, afrontar las histerias de las “pro valentines girls”, unas cuantas poco agraciadas y más solas que la una que vendrán exaltando que “hoy también es día de la amistad” y claro que estarán vestidas de rojo. Algunas, se comprarán flores para impresionar a las demás. Créanme que conozco casos reales.



Así surge una vieja verde

Publicado el 30 de Noviembre en Relaciones peligrosas | 1 Comentario

Resulta que llegan los 40, y pasan, y sube la cifra. Resulta que alrededor los hombres de edades similares están ocupados, o en formatos de disponibilidad bastante lamentables, escalofriante, a veces.

Sucede que es complicado, mientras se pasan horas en el gimnasio, se invierte en cremas y belleza. Se pagan tintes cada quince días, se hacen dietas infernales, se comprar ropita cara, zapatos espectaculares, resurgen las ganas de salir, y claro, el cuerpo pide alegría, ansiedades, roces, manos, sexo.



Hombres solos

Publicado el 9 de Octubre en Relaciones peligrosas | 1 Comentario

La soledad prolongada es una consejera peligrosa para todos. Su manto envuelve, aísla y lleva a construir extraños modos de llenar ausencias, silencios, carencias de gestos, roces, afectos.

Pero la soledad es más que no tener al lado a una pareja romántica, y en ese aspecto las mujeres tenemos a la mano la capacidad de generar relaciones de compensación que nos permiten mantener viva la ternura, saciar nuestra necesidad natural de cuidar de otros, y así, si no cubrimos la cuota de amor de pareja, al menos contamos con dosis de afectos que nos mantienen el alma humedecida del rocío de la compañía.



¬ŅC√≥mo es la persona ‚Äúadecuada‚ÄĚ?

Publicado el 26 de en Relaciones peligrosas | 2 Comentarios

Que se apague la cabeza. Que la mente deje de filtrar las cosas y tergiversarlas sin remedio. ¿De qué sirven los condicionamientos, los juicios, las figuraciones de lo que será o no será? Está más que demostrado que precisamente desde el pensamiento, desde las conjeturas y todas las demás modalidades de las que derivan los análisis, solo obtenemos conclusiones erradas cuando se trata de temas de amor.

Nos enamoramos desde el inconsciente, dicen los analistas del comportamiento humano, y a partir de ahí es poco lo que pueden hacer nuestras intenciones de encontrar a alguien “adecuado”. Y precisamente en ese “adecuado” radica la mayoría de los errores.

Parémonos a pensar un momento.  ¿Qué es “adecuado” para nosotros? ¿A qué responden esas cualidades? Probablemente descubriremos que tenemos grabado en nuestro sistema una serie de requisitos que puede que no coincidan con las necesidades reales de compañía que tenemos. 



<<Anteriores